martes, 29 de julio de 2014

Entre retuits y likes se ocultan verdades.

No cabe duda que el "boom" de las redes sociales la globalización de la comunicación y la forma digital en la que hoy nos relacionamos, trae consigo grandes y únicas formas de convivir como sociedad, la brecha para hacer negocios se ha reducido y comunicarse con personas que antes era inimaginable está a un click de distancia, pareciera ser que en la web y en San Google está todo lo que necesitamos saber y conocer. Lamentablemente este "boom" donde las noticias y mensajes nos salen al paso ha traído consigo una de las épocas de mayor desinformación jamás vividas en la historia humana, cada vez menos y menos personas consultamos fuentes creíbles para verificar la información a la que nos exponemos, la verdad sucumbe en un mar de chismes, baratijas y leyendas que, por cierto, han hecho famoso a mas de algún blogger con espíritu chafardero.

Y entre retuits y likes se van ocultando verdades y dando luz a mentiras. El morbo informativo nos seduce, ligeramente y sin darnos cuenta hemos sido atraídos ayudando a difundir mensajes con poco criterio y sin pasar el mínimo filtro razonable de norma y buen juicio, pareciera no importarnos la reputación de empresas, personas, instituciones y hasta conocidos, que se van a la basura por la vorágine, confusión y desorden que causamos cuando damos un sencillo RT a información no verificada.

Yo he caído en esta fiebre hago "mea culpa", y tal vez la mayoría lo hemos hecho al ser ligeros de dedo opinando muchas veces sin conocimiento certero, sin embargo la fiesta se termina cuando los que estamos involucrados en esta desinformación somos nosotros mismos o alguien que nos importa, y del cual sabemos que lo dicho no es verdad, personalmente no quiero llegar a este punto para darme cuenta del daño que causa multiplicar una información opinando sobre algo que no conozco y que daña a terceros, hoy entiendo que lo he hecho y pido disculpas. 

No mas mis manos serán ligeras ni multiplicadoras de basura.