miércoles, 15 de marzo de 2017

La Bella, la Bestia y la censura

Ayer conocimos la petición de una diputada para que se prohíba la exhibición de esta película para menores de edad por poseer, según ella, ilustraciones explícitas de contenido homosexual. El debate llegó ayer a ser tendencia en las redes ¿el debate?. Bueno creo que justo eso es lo que falta en nuestra sociedad, debate, y me parece que hay muchos argumentos simplistas sobre el tema. 

El debate sobre la censura ha ocupado a sociedades y gobiernos desde la antigüedad, es por eso que desde mi opinión el gran tema a debatir no debe ser la película de turno y menos el tema homosexual, dicho sea de paso quien lo puso en la palestra fue el propio director Bill Condon cuando dijo innecesariamente en una entrevista y citoLa bella y la Bestia tendrá el primer momento gay de una película Disney, El director tendrá sus propias razones, a mi parecer más de marketing y ego que de reivindicación. Sin embargo al intentar aproximarnos a una seria discusión el objeto del análisis debe ser, la censura y no el tema gay u otro controversial, de no hacerlo así el pensamiento se extravía con facilidad dando a luz argumentos e ideas muy elementales como por ejemplo y cito dos que leí: “Si censuran esta película que también censuren todas las que instan a la violencia” o esta otra “Vivimos en el país más violento del mundo y estamos pensando en censurar a Disney, genios”.

No lo haré, aunque es posible argumentar sobre la manipulación que se hizo al cambiar la icónica historia original donde Leo Fou no es gay sino mas bien el faldero de Gastón, pero el tema que me invita a escribir mi argumento es la censura estatal ¿por qué existe?, ¿qué fin persigue?, ¿sirve para regular la moral social? y si en la era post moderna y digital ¿debe continuar?. Hablamos de esta era donde el contenido puede ser encontrado o mejor dicho nos encuentra de todas formas, y el mismo es imposible controlarlo por ley. Un ejemplo de esto es que el tan solo nombre de censura nos hace buscar con tal morbo hasta que encontramos el contenido sea como sea y donde sea. De hecho ya circulan clips especialmente editados sobre el supuesto “momento gay” que menciona el director Condon. Debemos preguntarnos entonces ¿cuál censura en tiempos de internet? y cuestionarnos por lo menos si es inteligente que nuestros impuestos apoyen una institución que intenta censurar contenidos utilizando un reglamento de hace 50 años  cuando la práctica actual atestigua que es imposible hacerlo ¿no?.

Aunque parezca superficial pero no lo es, el gran problema no lo genera la censura en si misma, sino la censura previa que es la que el estado aplica en el caso de El Salvador por medio de la Dirección de Espectáculos Públicos, la censura previa tiene el poder de aprobar o prohibir determinado material antes de hacerse público. El objetivo “se supone” es proteger a la sociedad de escuchar o ver materiales que son perjudiciales pero, ¿sin previo juicio de esta?. La historia con certeza muestra como la censura previa ha tenido como fin contar un lado de la historia colocándola como verdad absoluta. La censura previa históricamente ha sido una poderosa arma de propaganda y de adormecimiento de los pueblos, y en nada a contribuido al cuido de valores, principios éticos, morales y/o cristianos que supone proteger ¿por qué debería hacerlo ahora? De hecho la iglesia tradicional ha utilizado la censura previa para tapar escándalos propios y los gobiernos para mantener en letargo a naciones, y muchas iglesias protestantes no están libres, ya que con un manejo astuto de doble moral reclaman censurar un contenido pero permiten otros ya sea por conveniencia, por pereza mental o por nulo estudio teológico, parece que les afectara mucho más el pecado del vecino que su propio pecado.

Mi opinión concreta al respecto es que no debería existir censura previa en el cine, hago esta diferencia ya que la TV debe tener tratamientos distintos al ser una señal abierta y concesionada, de hecho en algunos países como Estados Unidos o Argentina la censura previa está prohibida a nivel Constitucional. Si creo prudente utilizar la censura previa cuando una publicación de información     afecte la seguridad nacional plenamente verificada, o cuando el contenido ponga en peligro derechos inalienables, en el caso del cine no como consecuencia de la narrativa sino como guía y motivación a romperlos: Por ejemplo, estaría de acuerdo que se censure previamente una película donde se den, en forma de guía consejos para suicidarse y de forma explicita se sugiera que el suicidio es una forma moral de escape.

Aunque mi motivación es la censura y no el tema de la homosexualidad para el caso es imposible salirse sin subrayar que: Aunque no creo tener todas las respuestas considero tener propios y validos argumentos sobre las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, tengo y trabajo con compañeros gay y lo hago como dijo el teólogo inglés James Alison de manera serena, sin resentimiento, ni beligerancia, sin aspavientos, ni heroísmo de querer cambiarlos pensando que soy moral y éticamente superior, No. Sin embargo soy claro en aducir que no lo comparto, y que si bien el término amor no se puede aplicar solo al campo de la sexualidad o al amor heterosexual hay reales diferencias entre el amor (eros, philial, agape) por ello tengo sólidas convicciones para pensar que el amor "eros" fue creado para ser compartido y disfrutado solamente entre personas del sexo opuesto, hombre y mujer, esta es mi creencia. 

Pero creo, que la exposición en el cine de dilemas éticos, homosexuales, heterosexuales, de violencia, familiares, dilemas filosóficos o metafísicos no deben ser elegibles a la censura previa, es más, no hay ninguna evidencia que este tipo de censura ayude en nada para que nos convirtamos en mejores seres humanos y mucho menos en cristianos. Finalmente pienso que la censura previa del estado intenta sustituir, por cierto sin éxito, el pobre papel que los padres hemos realizado con nuestro hijos, siendo en verdad el núcleo del problema. La censura previa, en todo caso, debería ser potestad de los padres, que más que censurar deben discutir, guiar y mentorear.

Y si los que piden la censura de esta película manejan una coherencia por lo menos mental, debieron pedir también censurar para los menores películas como Cars 3 que presenta violencia emocional o  Rogue One una película de guerra con alto contenido bélico, y podría continuar. Finalmente el planteamiento aunque parece risible es profundo al pensar en la historia original de la Bella y la Bestia, ya que vemos claramente propuesta una relación zoofílica y de bestialismo, yo pregunto entonces ¿desde el juicio moral de la iglesia o la diputada que piden la censura qué es peor, la relación hombre con hombre o la relación mujer con animal?. Esta ironía desencadena otro debate mayor, a caso ¿tenemos niveles de moral?, ¿manejamos dos discursos en cuanto a la ética cristiana?, ¿dónde están los padres en este debate, son acaso espectadores ausentes?, ¿quién debe decidir que ven nuestros hijos?, ¿Cuál debe ser el rol del estado ante una sociedad con padres ausentes?. 

¿Y ustedes que opinan?


3 comentarios:

Tony Chavarría dijo...

Excelente análisis Licenciado, al final los que debemos tomar las decisiones somos los padres, claro, los padres presentes.

Jonás Herrera dijo...

Gracias Tony

Anónimo dijo...

"La censura previa, en todo caso, debería ser potestad de los padres, que más que censurar deben discutir, guiar y mentorear".
En pocas palabras ��
Aunque se pondrá peor cuando en un futuro cercano este mismo caso pasará en la mayoría de las series infantiles (televisión abierta) y muchas veces no estarán los padres lastimosamente.