Y bueno ni el Profesor es el león, ni el Doctor es la serpiente.

Hace solo unos días en mi cuenta de twitter sostuve un breve conversatorio con una persona que insistía en que ir a votar el 9 de marzo era el equivalente a decidir: "si moría atacado por un león o mordido por una serpiente", el argumento es  por demás creativo y apela a la tesis que ninguno de los dos candidatos es bueno, y menos resolverá los grandes problemas del país. -yo le hice una acotación a su análisis- y colocando el mismo ejemplo, le mencioné que era mejor elegir ser picado por una serpiente ya que ante el hipotético caso existe la posibilidad de encontrar un antídoto (una esperanza), es decir. En esta ilustración el decidir no elegir, nos quita la posibilidad de vivir. Y bueno ni el Profesor es el león, ni el Doctor es la serpiente, pero valga la anécdota para montar un argumento, con respeto, para aquellos que se abstuvieron de votar en la pasada elección, y motivarlos a asistir a las urnas este próximo 9 de Marzo. 

Creo que el principal argumento y motivación de muchos  (abstencionistas)  es que ven la elección como el equivalente entre elegir: morir de un modo ó morir de otro. -qué?, si al final moriré -dicen-. Pero esto -creo yo- es una falta de precisión. Una elección no es el fin del juego democrático o el fin de algo. Una elección puede ser un punto de partida. 

La elección del 9 de marzo no mata a nadie y no hay finales de nada, pero si puede ser el inicio de una agonía constante o el comienzo de un futuro mejor. Y justamente por eso debo ir a las urnas, se trata de decidir de una vez y por todas involucrarme en el juego no importando quien gane. 

El propósito de la generación de (abstencionistas) debería ser: ir a jugar en democracia y elegir. Luego involucrémonos y trabajemos día a día cada quien desde su campo de acción, para que en la próxima elección no tengamos que pensar que elegimos entre muerte vrs. muerte sino entre vida vrs. vida, y podamos así heredar a otros un mejor país. Debemos ir a las urnas y legitimar con muchos votos al candidato que mas se apegue con nuestras convicciones y principios de libertad, de justicia, de armonía social. En el mejor de los casos el que me da (una esperanza, el que pueda representar un antídoto),  porque como la anécdota del amigo: Decidir no elegir, nos quita la posibilidad de vivir.

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